¿Estás cansado de hacer dietas que sólo te ponen de mal humor, que no disfrutas y que sientes ansiedad todo el tiempo por romperla y mandar todo a la basura, para después subir lo poco que bajaste y estar en un círculo continúo todo el tiempo repitiéndote la frase de: Ya el lunes comienzo la dieta.? Si es así, te invito a que leas este artículo donde hablaré un poco de las dietas milagro y el horrible efecto rebote que resulta después de terminar de hacerlas.

Para comenzar quiero comentarles que distintos estudios que se han hecho han comprobado que aproximadamente el 95% de las personas que empiezan una dieta y pierden peso rápidamente lo vuelven a ganar a los pocos meses, incluso días. Pero ¿qué atraviesa por la mente de las personas cuando inician una dieta?, la realidad es que lo ven como una prohibición o negación de algo, y cualquier situación donde no puedo tener algo, crea una ilusión de escasez y por lo tanto una necesidad. Lo que hay que tener en claro entonces es que no estamos iniciando una dieta, sino un estilo de vida.

Por esta razón es que hemos decidido informar sobre los mitos de esta peligrosa palabra que asusta a cualquier persona que se decide a comenzar una dieta. Muchas personas no se quieren arriesgar a seguir un programa alimenticio o a consumir un producto natural por el peligro de rebotar al final. En este articulo aclararemos las dudas para que conozcas por fin, si esto es una realidad o es solo es un mito más.

¿Qué es el efecto rebote?

El efecto rebote o también conocido como efecto yo-yo, es el nombre con el que se denomina al hecho de, después de llevar una dieta muy baja en calorías o muy extrema, el cuerpo pierda muy rápido varios kilos, para después de un tiempo de acabarla o alcanzar el peso ideal e introducir la ingesta habitual de comida, los kilos perdidos sean recuperados y generalmente, el peso anterior sea sobrepasado (hasta en un 20%). ¡Que frustración!, ¿No crees?.

Esto ocurre entre una semana y dos años después de acabada la dieta y es un hecho realmente devastador, ya que cuando la persona se da cuenta de ello, ha alcanzado un peso que puede llevarla a la ansiedad o desesperación, propiciando que después de haber bajado de peso y sentirse muy bien durante un tiempo, vuelva a engordar, vuelva a hacer otra dieta y la historia se repita y se repita. Ese es el motivo por el cual las dietas milagro se ponen de moda. Una va sustituyendo a la otra, marcando tendencias y dejando a su paso personas frustradas.

La realidad es que la dieta les habrá causado rebote, porque no tuvieron la voluntad y disciplina de cambiar sus hábitos alimenticios, porque volvieron a comer más de lo que su cuerpo necesitaba y porque no lograron controlar su adicción a ciertos alimentos.

La mayoría de las personas se plantean objetivos a corto plazo y poco o nada realistas, que suelen conducirles a un círculo vicioso en el cual el peso que se pierde se vuelve a recuperar, y la euforia inicial y pasajera, da paso al desánimo y la frustración.

¿Qué causa el Efecto Rebote?

Es importante mencionar que el efecto rebote se presenta de forma proporcional al tiempo que dure la dieta y que siempre está presente en este tipo de dietas desequilibradas, restrictivas y deficientes en nutrientes.


Cuando el cuerpo se da cuenta que se bajan las calorías o los nutrientes a los que se le ha acostumbrado para funcionar, reacciona adaptándose y almacenando lo que necesita, ya que lo estás llevando a un estado casi mortal, y por precaución él se previene. Entonces es cuando se dedica a almacenar, entra en un estado de emergencia, se adapta y empieza a funcionar bajo mínimos, comenzando a deshacerse de lo que puede por ejemplo: del agua y de la masa muscular.

Y ¿por qué se deshace de estos primero? Del Agua, porque no necesita mucho líquido para movilizar y almacenar tantos nutrientes que ya no recibe o que ingiere en menor cantidad. De la Masa muscular, porque ésta se pierde debido a que el costo de energía y de nutrientes para mantenerla es muy alto y el cuerpo es consciente de que no tiene la energía suficiente para este proceso y es más fácil deshacerse de esas fibras lentamente que mantenerlas. Además, al destruir el músculo obtendrá de ellos ciertos nutrientes que no ingiere. Se puede decir que el cuerpo consume sus propios músculos.


El agua y la masa muscular obviamente forman parte del peso que se registra en la báscula y al perderlas, se nota una importante baja de peso en la báscula y la persona sometida voluntariamente a una dieta se alegra por haber perdido peso y no es consciente de que también ha perdido salud.

Y es entonces que el cerebro envía a la persona señales para producirle ciertos antojos por alimentos que necesita para su correcto funcionamiento. La persona con un cuerpo agotado y con ansiedad cada vez mayor de algunos alimentos, comienza a comer todo aquello que dejó atrás durante su dieta y lo peor es que la mayoría tienen la sensación de habérselo ganado.

El cuerpo al haber pasado por un estado de emergencia, o haberse acostumbrado a estar bajo mínimos, al recibir nuevamente una bomba de alimentos, pasa por la segunda parte del estado de emergencia: Empieza a hacer acopio de recursos para cuando haya nuevamente escasez y empieza a almacenar en forma de grasa (energía) entre los tejidos, todo cuanto va ingiriendo. Esto lo sigue haciendo durante un buen tiempo como prevención en caso de que deje de recibir nuevamente nutrientes. El organismo está programado para auto protegerse y actúa conforme a esos estímulos y aprende a prevenirse ante emergencias futuras. Y entonces, al final nos encontramos que la persona tiene una condición peor que al iniciar su dieta, porque ahora tiene el mismo peso o más, pero con más tejido graso, y menos masa muscular.

¿Qué tipos de dieta debemos evitar?

Las dietas son personales, cada persona tiene necesidades diferentes debido a distintos factores como su genética, sexo, sus actividades diarias o su estilo de vida, entonces una dieta que salga en una revista, en un periódico, o que se la cuenta la vecina o la amiga, puede generar ese efecto rebote, porque estamos ante una dieta que sólo le funciono a una persona con características muy específicas y que no tiene por qué funcionar en todos los organismos del mundo. En cada persona influyen muchos factores y hay que estudiar a cada uno de los pacientes, buscarle un peso saludable después de hacer un estudio exhaustivo. Mi consejo siempre es llevar una dieta personalizada elaborada por un nutriólogo, en la que se te enseñe a combinar los alimentos y así evitar recurrir a los viejos hábitos que nos tenían en sobrepeso.

Un consumo diario calórico menor a 1300 para mujeres y 1500 para hombres (son consideradas extremadamente hipocalóricas) y la prohibición completa del consumo de algún macronutriente (hidratos de carbono, proteínas y/o grasas) -Las grasas no se deben suprimir de la dieta, porque son imprescindibles para algunos procesos vitales y para la asimilación de algunas vitaminas- producen carencias nutricionales.

Una buena Dieta no produce una pérdida de peso mayor de 1 kilo por semana.
 Al iniciar una dieta no debes buscar como objetivo  “adelgazar rápido” con un mínimo de esfuerzo, porque como ya lo vimos, igual de rápido que se pierde peso, se gana después.

¿Cómo evito subir de peso?

¡Controlar tu peso no es una tarea imposible!
Equilibrar lo que comes con la cantidad de ejercicio te ayudará a mantener tu nuevo peso. Una dieta balanceada, que te enseñe a hacer las combinaciones correctas y que incluya todos los grupos de alimentos: proteínas, carbohidratos y grasas, será fundamental para esto.

Ten en cuenta los siguientes consejos:
  1. No te saltes las comidas. Saltarse las comidas puede ralentizar tu metabolismo. Saltarse las comidas también puede causar comer en exceso durante el resto del día.
  2. Pésate una vez por semana. La supervisión de tu peso te ayudará a controlar el aumento de peso que se produzca mediante la creación de la conciencia.
  3. Para asegurarte de que estás comiendo sano, mantén un diario de alimentos. Anota todo lo que comes o bebes. Sé honesto y preciso, de lo contrario no será útil. El diario de alimentos te ayudará a darte cuenta de que los alimentos altos en calorías se están incluyendo más frecuentemente de lo que deberías.
  4. Escribe también cuando haces ejercicio (y por cuánto tiempo) también te ayudará a observar los cambios. Si estas entrenando duro con peso para ganar masa muscular y perder grasa entonces es normal que tu peso aumente un par de kg… QUE NO CUNDA EL PANICO, esto es una buena señal, estas ganando masa muscular, pero OJO no más de dos kg!!
  5. ¿Estás ganando peso porque estás comiendo lo mismo, pero has dejado de hacer ejercicio?
  6. Come entonces una variedad de alimentos para obtener todos los nutrientes que necesitas, no te excedas.
  7. Incluye opciones como cereales integrales, frutas, verduras y fuentes de proteínas magras, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.
  8. Asegúrate de hacer mucha actividad todos los días. La actividad física es uno de los aspectos más importantes para mantener el peso perdido, así que lo mejor es mantenerse activos todos los días!!
  9. Si no puedes permitirte un gimnasio, sal a andar, ve a un parque y utiliza cualquier banco o escalones para ejercitar los músculos de forma más intensa….¡NO HAY EXCUSA!
¿Cansado de comenzar?

¡Deja de Rendirte!
El principal problema no es tu metabolismo lento, o la dieta, o tu mala genética, el principal problema es la falta de motivación, la autodeterminación, la voluntad y el amor por uno mismo. Entre más hagas cosas que te gusten, y no pienses que debes hacerlas, más las harás. Cambia tus hábitos, cambia tu estilo de vida!, si yo pude, estoy seguro que tu también podrás.

/ Nutrición

Sobre el autor

Emmanuel Navarro es Fitness Coach. Creador del Blog Cambiando el juego y Creador de la App Fit Fighters con la cual ha ayudado a miles de personas alrededor del mundo a alcanzar sus metas fitness.